"Rojo como la sangre. Me llamo Lumikki"

Lumikki es una joven finlandesa que un día descubre en la sala de revelado de fotos del instituto billetes manchados de sangre. Alguien los ha lavado y puestos a secar.
Enseguida los relaciona con tres chicos de su clase, Elisa, Tuuka y Kasper. Durante una fiesta en la que tomaron algo más que alcohol encontraron los billetes en una bolsa sobre la nieve del jardín.
Pero los billetes tienen un dueño que no los ha recibido, y que los busca...
Lumikki ayudará a Elisa, poniendo en juego su propia vida, a averiguar qué trama se esconde detrás de los billetes y de quién es la sangre.

La autora, que tiene una prosa muy ágil, salta de un personaje a otro, aportándonos distintos puntos de vista y dosificando la información.

Novela negra ambientada en una gélida Finlandia, con todas las características de este género tan de moda, entre ellas una protagonista muy inteligente y decidida, capaz de introducirse en los antros más sórdidos y corruptos de la sociedad.
Este ambiente escandinavo no es apto para jóvenes con tendencias depresivas o melancólicas. Encontramos adolescentes sin amigos que viven solos sin recibir un ápice de cariño de su familia, que "pasa" de ellos; familias desestructuradas, oscuridad, frío, adicciones al café, relaciones sexuales sin amor con personas ambiguas, acoso escolar, traumas infantiles... A Lumikki la llevaría a pasar unos meses a una soleada playa tomándose un mojito con unos amigos. O a alguna fiesta a bailar la Macarena para que se anime y salga de esa atmósfera interior enrarecida que le impide abrirse a la amistad y al amor de los demás. 
Inteligencia... pero ¿a qué precio?


Autora: Simukka, S.
Título: "Rojo como la sangre. Me llamo Lumikki"
Título original (en finlandés): Punainen Kuin Veri
Año de publicación en España: 2014
Valoración: Regular, con los reparos anteriormente descritos.

"Sus padres se habían tomado que se marchara de casa de una manera extrañamente contradictoria. En ocasiones parecía como si fuese un alivio para ellos. Era cierto que el ambiente en casa a menudo era tenso, pero siempre lo había sido.  O, por lo menos,  desde que Lumikki tenía memoria. Nunca había conseguido descubrir la causa de aquella tensión, porque sus padres  no se peleaban delante de ella ni ella les levantaba la voz. (...) Su madre le acariciaba las mejillas, le cogía la cara entre las manos y la miraba durante un rato extrañamente largo.
-Nosotros te tenemos a ti. A ti y a nadie más".

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