"Odessa y el mundo secreto de los libros"


Odessa es una joven que vive aislada en su casa. Su madre ni siquiera le permite ir al colegio. Así que ella se escapa por las noches a saltar por los tejados de su ciudad. Un día encuentra un extraño diario y su madre es secuestrada por unos hombres con cabeza de cerdo.
Odessa, acompañada de un canario que fuma puros, viajará a la ciudad de Scribópolis a liberar a su madre y a buscar a su padre, al que no conoce.
En Scribópolis viven escritores famosos como Shakespeare, Kafka y Dostoievski. Y también el terrible Mabarak, escritor desterrado de la ciudad que pretende hacerse con el poder a través de Librus, un libro mágico que hace realidad todo lo que se escribe en él.
Odessa deberá pasar unas pruebas para formar parte de la expedición que entrará en el castillo de Mabarak, donde se encuentra su madre.

Este libro ganó el premio Boekenwelp en 2010 y pretende introducir a los niños  y adolescentes que lo lean en el mundo de la literatura universal. Quizá consiga que a los niños les suenen los nombres de los escritores, pero no creo que ninguno se lea después “El proceso” de Kafka o “Madame Bovary”. El autor también se limita demasiado a clásicos de la literatura centroeuropea. ¿No hay en Asia ningún escritor sublime? ¿Ningún escritor en lengua española merece ser nombrado, Cervantes, Lope de Vega…?
El argumento sigue el esquema de "el viaje del héroe" tan utilizado en la literatura universal desde Homero. En algunos momentos hay demasiadas descripciones que ralentizan el desarrollo de la acción.
De todas las maneras es agradable de leer y mucho más interesante y cultural que algunos libros de vampiros y seres de ultratumba, que tanto se publican.
Autor: Van Olmen, P.
Editorial: Siruela
Título original en neerlandés: "De kleine Odessa. Het levende boek"
Año de publicación en castellano: 2012
Valoración: Bueno.


“Se quedó sin aliento.

                ¡Los engendros!

                Se dio la vuelta

                Había seis en el borde del tejado; tres a la izquierda, tres a la derecha.

                Estaba rodeada.

                Los engendros emitían un desagradable zumbido parecido al ruido de una radio estropeada, un extraño cántico que subía y bajaba de volumen y la estaba volviendo loca.

                -¡No me toquéis! –gritó- Os lo advierto, mi padre os…

                Sus palabras no causaron ninguna impresión. Los mantos se acercaban deslizándose sin inmutarse.

                Odessa se habría dado cabezazos contra la pared, su padre nunca se habría dejado capturar de aquella forma. ¿Qué haría él? ¿Abalanzarse sobre ellos? ¡Sí! “

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