"Génesis"



En un futuro no muy lejano, una joven llamada Anaximandro se presenta a un riguroso examen de ingreso en la Academia, el órgano de gobierno de la utópica sociedad en la que se ha criado. Junto con Pericles, un tutor de la Academia formador de futuros miembros, se prepara un tema histórico sobre Adán Forde, un revolucionario que unos años antes hizo cambiar la historia de la república en la que vivían.

Ante el tribunal surgirán importantes cuestiones éticas y filosóficas, y Anaximandro descubrirá una verdad que hará tambalearse –y caer- los cimientos que sustentan su vida.

Poco más se puede contar del argumento de esta interesante novela, ambientada en la segunda mitad del siglo XXI, que poco antes de finalizar te deja con la boca abierta de asombro.

La tensión está muy bien dosificada a lo largo del relato, lo que hace crecer el interés del lector,  y te mantiene en tensión hasta el impactante final.


Podría resultar muy interesante para debates con alumnos de bachillerato.

Autor: B. Beckett

Editorial: Salamandra

Valoración: Muy bueno.




“(Adán) se sentó en la torre de vigilancia y dirigió la mira de su arma hacia el puesto de tiro, de acuerdo con el manual. Vio cómo José llegaba al cañón de rayos láser y apuntaba al bote. Nunca había presenciado una eliminación y, aunque una parte de él quería desviar la mirada, la escena le produjo una truculenta fascinación.

            Observó atentamente a José, como introducía el código de seguridad y cómo armaba el láser. Entonces, siguiendo el procedimiento, Adán miró a la pantalla de vigilancia para asegurarse de que los ocupantes de la embarcación no representaban un peligro inmediato para su colega. Y volvió a ver lo ojos de la chica, y esa vez no pudo desviar la mirada. Tenía dieciséis años –sólo un año más joven que él-, pero los tres meses que había pasado en el mar la habían envejecido; no llevaba agua ni comida, y estaba flaca y exánime.

            Adán hizo un zum sobre su cara (el registro de datos lo confirma). Vio su expresión: estaba aturdida, perpleja, y sólo era vagamente consciente de la gran barrera, del fatal desenlace de la travesía.

            Adán explicó que fue como un relámpago, un fugaz momento de lucidez”.

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