"Estudio en escarlata"


Primera novela de Sherlock Holmes que Conan Doyle escribió en 1882. En ella Watson nos cuenta cómo tras regresar de la guerra de Afaganistán a Londres, conoce a Holmes, y éste le alquila una habitación en su casa.

Enseguida se les presentará un crimen para resolver.

Un americano aparece muerto, sin marcas de violencia,  en una casa abandonada cerca de los jardines de Lauriston. A su lado en la pared alguien ha escrito con sangre la palabra alemana “Rache”, venganza.

La venganza tiene relación con los primeros mormones y la fundación de la ciudad de Salt Lake City en Utah, donde un grupo llamado “Los ángeles exterminadores” vigilaba por el cumplimiento de la asfixiante moral mormona. Su historia mantiene en vilo desde la primera línea.

Como siempre, Holmes con sus deducciones lógicas conseguirá atrapar al asesino.

            Conan Doyle no consiguió demasiado reconocimiento con esta excelente obra, ya que en esos años las novelas de detectives  se relacionaban con los folletines baratos. Doyle tuvo que esperar unos años para que Holmes alcanzara un éxito que le desbordó.

Autor: Conan Doyle, A.
Editorial: Aguilar.
Valoración: Muy bueno.

“-¿Dónde están tus esposas? –preguntó Young, mirando en torno suyo- Hazlas venir para que pueda saludarlas.

-Es cierto que no me he casado –contestó Ferrier-. Pero es que las mujeres escaseaban y otros tenían mejores títulos que yo, que no vivía solitario, porque tenía a mi hija para atenderme en mis necesidades.

-Es de esa hija de la que quiero hablarte –dijo el jefe de los mormones-. Ella ha llegado a ser la flor de Utah  y ha encontrado favor a los ojos de muchos que ocupan un lugar muy alto en el país.

            John Ferrier dejó escapar en su interior un gemido.

            -Se cuentan de ella cosas que me resisto a creer; se cuenta de ella que está comprometida con no sé qué gentil. Son seguramente chácharas de lenguas desocupadas. ¿Cuál es el mandamiento decimotercero del código del santo Joseph Smith? Todas las doncellas pertenecientes a la verdadera fe deben contraer matrimonio con uno de los elegidos, porque  la que se casa con un gentil comete un grave pecado…”

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